18/5/12

Evolución Dolar/Euro

Dolar a Euro - gráfico 30 dias
último (May 18 ) 1.2721 menor (May 17) 1.2682 mayor (Abr 27)1.3229



Dolar a Euro - gráfico 120 dias
 
último(May 18) 1.2721 menor(Jan 16) 1.2661 mayor(Dic 02) 1.3511

11/8/11

El desplome de los mercados es por el debate de la deuda

por Enrique Blasco Garma , Ambito Financiero, 11 agosto
Los medios del mundo reflejaron ayer la situación de incertidumbre en los mercados internacionales. Desde España (Expansión), Gran Bretaña (Financial Times), Francia (Le Monde y La Tribune) y Estados Unidos (Wall Street Journal), los diarios y portales buscan explicaciones sobre lo que sucede en estas jornadas. Algunos ensayan teorías que apuntan a instituciones financieras como las culpables, mientras otros señalan a los capitales especulativos. Para leer artículo clik en el título

21/6/11

El error importante de Bernanke

Por Enrique Blasco Garma
Ambito Financiero, 14 junio de 2011
En noviembre 2010, la Fed implementó el QE2, el estímulo cuantitativo 2, resolviendo comprar bonos del Tesoro por un total de 600.000 millones de dólares hasta junio 2011. La medida levantó críticas de todo tipo y alertas sobre el impacto inflacionario. En anticipo, el dólar se depreció frente a las principales monedas. Ahora, con la economía algo frenada y la Bolsa en baja, parecería que el estímulo no fue suficiente. A pesar de la extraordinaria expansión de la base monetaria, que pasó de un promedio de 1,962 billón de dólares, en octubre 2010, a 2,562 billones en mayo pasado. ¿Cuál fue el problema?A nuestro juicio, el fenómeno del extraordinario crecimiento de las reservas excedentes de los bancos no ha sido adecuadamente cuantificado. En septiembre 2008, cuando la crisis financiera asestaba sus peores golpes, la Fed resolvió remunerar las reservas excedentes con el tope de la tasa establecida para los fondos federales. A partir de esa medida, las reservas excedentes comenzaron a crecer, desde menos de 2.000 millones de dólares, en agosto 2008, hasta los 0,973 de billón, en octubre 2010, antes del QE2. En mayo 2011 promediaba 1,513 billón. Tal elevado crecimiento esterilizó casi todo el estímulo implementado, como muestra el cuadro.La novedad es que, a partir de la remuneración de estas reservas, la base monetaria que interesa debe definirse como el neto entre la base total y el exceso retribuido de reservas. Puesto que el exceso remunerado es similar a cualquier colocación financiera, constituye un bono o papel rentable. Que ahora genera la mayor tasa a la vista, un 0,25% anual, con el menor riesgo (el deudor es la Fed). Llama la atención que la Fed pague una tasa mayor que la de fondos federales por una colocación a la vista. Se podría ver como un subsidio implícito a los bancos. No sorprenden los enormes capitales colocados, un 60% de la base monetaria total. Con esta visión, la base monetaria neta, la que importa verdaderamente como estímulo al crédito, sólo aumentó un 6%, desde 0,988 de billón, en octubre 2010, a 1,049 billón en mayo 2011. Para lograr el pleno efecto del QE2, Bernanke debiera reducir el rendimiento percibido por estas reservas, pagando no más que la tasa de fondos federales efectivamente vigente cada día, o incluso por debajo de ella, para lograr transmitir el estímulo del QE2 en su totalidad, sin necesidad de aplicar otra medida que pudiese despertar comentarios adversos. Al hacerlo, evitaría críticas por el posible tratamiento preferencial a los bancos. Y liberaría parte del billón y medio (un millón y medio de millones) de dólares colocados en tales reservas excedentes

17/12/10

La crisis del euro y la Unión Europea. Logros y desafíos

por Enrique Blasco Garma

Academia Nacional de Ciencias Económicas
Ciclo Academia y Sociedad

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9/2/10

El Dolar como moneda de reserva

Conferencia de Enrique Blasco Garma
Academia Nacional de Ciencias Económicas
Ciclo Academia y Sociedad
Para ver publicación un clic sobre titulo

17/12/09

Alentador: EE.UU. creció más de lo anunciado

Por Enrique Blasco Garma
Ambito Financiero, Seccion: Economía
17 de diciembre de 2009

La segunda medición del Bureau of Economic Analysis dio un crecimiento del PBI del 2,8% anualizado, en términos reales, y del 3,3%, en términos nominales, en el tercer trimestre de 2009. Tal medición sigue la metodología usual de las cuentas nacionales. Sin embargo, ese método distorsiona las cifras, especialmente en épocas de fuertes alteraciones, pues apenas revela una porción de la riqueza creada en el período. En verdad, el PBI debiera medir toda la creación de riqueza, del conjunto social. La metodología tradicional sólo computa los valores generados con el flujo de bienes y servicios producidos, y no toma en cuenta las valorizaciones de los activos y pasivos. Sin embargo, la verdadera creación de riqueza abarca tanto el aumento del valor de los patrimonios conjuntos de los habitantes como lo consumido y no incorporado a los activos. La Fed publicó el jueves de la semana pasada la variación de patrimonios en el tercer trimestre de 2009, un crecimiento de 2,66 billones de dólares. En términos anuales, equivale a 10,64 billones de dólares. Por otro lado, el consumo privado sumó 10,14 billones y el consumo estatal 2,9 billones de dólares, totalizando un consumo anualizado de 13,1 billones, en el tercer trimestre. De ese modo, el verdadero PBI del tercer trimestre, que incluye la valorización de los patrimonios, alcanzaría a 23,74 billones de dólares. En el segundo trimestre, esta misma medición arroja 22 billones. En contraste, en los trimestres anteriores al segundo, la caída del ingreso fue mucho mayor a lo publicado. Recordemos que los estadounidenses habían sufrido una terrible pérdida patrimonial de 16 billones, entre fin de 2007 y fin del primer trimestre del corriente año. Para encuadrar esa pérdida, repetimos que el PBI es de 14 billones de dólares, computado de la forma tradicional. Es decir que, en 15 meses se perdió 1,15 veces el PBI de un año. A los patrimonios de las familias todavía los falta ganar más del 20% para recuperar el daño sufrido durante la crisis. No ha habido una recesión más perniciosa desde la Segunda Guerra Mundial.Porque el valor de los patrimonios es tanto inferior al vigente un año atrás, no debe sorprender el elevado desempleo. Pues la gente es más pobre y compra menos. A medida que vayan recuperando la confianza, los estadounidenses revalorizarán sus patrimonios e irán retomando los empleos perdidos. Aunque probablemente con una distribución diferente entre las distintas actividades. Ya que cabe reconocer que la burbuja desnudó excesos sectoriales extravagantes que no debieran repetirse. En los próximos meses, el PBI verdadero crecerá mucho más que lo medido por el método tradicional. Los analistas no entenderán por qué se recuperarán tantos empleos. Estas consideraciones muestran lo errático de las mediciones tradicionales, cuando coexisten grandes variaciones en el valor de los patrimonios. Cuando los activos pierden valor se licua parte de la riqueza disponible. Las actividades productivas se vieron frustradas por la tremenda reducción de patrimonios, causa de la recesión. El desconcierto, propio de la crisis, destruyó más que lo aportado por la producción, durante 2008 y el primer trimestre de 2009. En ese tiempo, los EE.UU. se empobrecieron; por eso aumentó tanto el desempleo y cayó el PBI mucho más que lo admitido por las mediciones tradicionales. Esta comprobación alumbra el camino para superar la crisis y volver al crecimiento. El centro de las medidas del Gobierno debe focalizarse en restaurar la confianza y el crédito, apuntalando la valorización del conjunto de los patrimonios. A medida que los activos se valoricen, habrá mayores incentivos a producir bienes y contratar personal. Ello es así en los EE.UU., la Argentina o cualquier otra nación. La burbuja inmobiliaria y otros excesos resultaron de información e incentivos distorsionados. Estos incidieron en las decisiones empresarias y de los inversores. Hasta en las agencias para-oficiales, como Fannie Mae y Freddie Mac. Los funcionarios de los entes de contralor tampoco reaccionaron ante las trampas de la profusión de «bonus» vinculados a resultados coyunturales, en lugar de por todo el tiempo de la duración del activo en riesgo. Comprar propiedades y obligaciones a 20 y 30 años, premiando a los ejecutivos exclusivamente por la valorización de los primeros años, es una trampa mortal, desentendiéndolos de los resultados a largo plazo. Tales «bonus» se esparcieron, cual verdaderos virus, infectando las agencias de calificación crediticia, auditorías, entes reguladores, directorios de los bancos y empresas, y toda la estructura de controles que debió corregir la debilidad del sistema. No obstante, los políticos les echan toda la responsabilidad a los empresarios privados y, así, justifican sus pedidos de mayores poderes. La crisis debiera servir para corregir tales debilidades en toda la estructura de incentivos, tanto privadas como estatales.El Estado de las naciones avanzadas se mostró como salvaguarda del sistema. Cuando las empresas privadas flaqueaban y los inversores huían, vendiendo todo a cambio de la tranquilidad de la moneda y bonos del Gobierno, los funcionarios comprendieron el problema y actuaron en la dirección correcta, en medio de tanta incertidumbre. Lo pudieron hacer porque, durante muchas décadas, habían cimentado el crédito del Estado. Quedan otras dificultades a superar. Los déficit fiscales récord, del 10% del PBI medido tradicionalmente, elevan vertiginosamente la deuda pública. Una vez que se recuperen los patrimonios y el empleo, habrá que conseguir superávits fiscales considerables para ir cancelando esos excesos de deuda pública. Con un endeudamiento más en línea con la historia, la nación estará mejor preparada para enfrentar nuevos desafíos y la próxima crisis, aconsejaba José al faraón.

21/11/09

Peligroso juego con la bicicleta con monedas

Por Enrique Blasco Garma
Ambito Financiero, 19 de noviembre de 2009

Existe mucha confusión respecto de la economía mundial. Por eso, la gente está ávida de explicaciones. Para complacerla, los comentaristas enhebran conjeturas especiales para cada suceso. Muchas veces las teorías no concuerdan con datos comprobables. No obstante, las explicaciones más comprensibles se tornan populares, difundidas y repetidas por voceros y analistas. Aunque no guarden relación con las enseñanzas fundamentales de la teoría económica ni con otros datos comprobables. A fuerza de repetición, esas supuestas verdades ganan credibilidad. Hasta que un suceso nuevo las desmiente. En ese momento, mandan la teoría al cajón; los inversores pierden dinero y se lamentan de la falta de conocimiento de los asesores. Una teoría bastante en boga es el «carry trade», o bicicleta entre monedas y activos financieros. Según esta visión, los especuladores compran activos de alto rendimiento, endeudándose en dólares, por tener las tasas de interés más bajas del mundo. La ganancia sería doble; por un lado, apuestan a la valorización del activo denominado en euros o en monedas emergentes; por el otro, ganan con la devaluación del dólar respecto de esas monedas. Encima, esta bicicleta deprimiría al dólar, pues, al endeudarse en la moneda norteamericana y venderla para comprar euros, rupias o reales y el activo deseado, el dólar se depreciaría. Esta teoría explicaría tanto la revalorización reciente de los activos y las materias primas, en todo el mundo, como la devaluación del dólar. Además, explicaría por qué cuando las Bolsas y mercados caen, el dólar se aprecia. Una consecuencia de bajarse de la bicicleta. La teoría se verifica y todos satisfechos. Sin embargo, una vez que se repasan las cifras, comenzamos a dudar. EE.UU. no tiene superávit sino déficit en la cuenta corriente del balance de pagos internacionales. En otras palabras, recibe fondos netos del exterior. Por lo tanto, no puede financiar compras de activos externos en forma neta. Además, ese déficit no es nuevo, si no que cada uno de los años, desde 1982, recibió financiamiento neto del exterior. Y en forma abundantísima, en esta década. Así, en 2008 recibió 706.000 millones de dólares netos. En el segundo trimestre de 2009, 99.000 millones de dólares en forma neta. Resulta claro: EE.UU. recibe muchos más fondos que los que presta al exterior y lo hará por bastante tiempo. A pesar de tener las menores tasas de interés del mundo, en el corto plazo, que es el utilizado por los especuladores del «carry trade». Ello no impide que muchos inversores puedan endeudarse en instituciones norteamericanas e invertir en el exterior. Pero contradice cualquier explicación basada en que EE.UU. financia al resto del mundo y que los especuladores venden los dólares obtenidos de préstamos, devaluando esa moneda. Las relaciones financieras internacionales son muy complejas, de dimensiones considerables, superiores al PBI anual, y no son aptas para teorías sencillas. El déficit de pagos de EE.UU. no es un único movimiento financiero. Al contrario, es el resultante de miles de millones de operaciones independientes. A fin de 2008, último dato disponible, los norteamericanos poseían activos en el exterior por 19.900.000 millones de dólares, o 19,9 billones. Y el resto del mundo tenía 23,3 billones de dólares en EE.UU., cifras superiores al PBI de 14,5 billones, en 2008. Ese año, los extranjeros aumentaron sus activos en EE.UU. en 2,9 billones de dólares; y los estadounidenses incrementaron sus activos externos en 1,6 billón de dólares, magnitudes considerablemente superiores al déficit citado de pagos de 0,7 de billón. En todo 2008, el aumento en las tenencias de billetes dólar de los extranjeros fue de apenas 29.000 millones, una cifra insignificante ante los movimientos mencionados. En el segundo trimestre de 2009, los extranjeros (compatriotas y habitantes de países en desarrollo incluidos) incrementaron sus tenencias de billetes verdes en 1.900 millones, cuando el déde pagos fue de 99.000 millones. Evidentemente, tampoco la teoría económica internacional contempla estos movimientos. A lo largo de su historia, el dólar sufrió varias depreciaciones «sin precedentes», seguidas de consiguientes revalorizaciones. Entre enero y noviembre de 1990, el dólar se desvalorizó el 20% respecto del símil del euro, para luego apreciarse el 25%, hasta junio de 1991. Luego se devaluó el 25%, hasta febrero 1992, para revaluarse el 30%, hasta diciembre de 1993. Entre setiembre de 1998 y octubre de 2000, la moneda europea perdió el 30% de su valor respecto del dólar. Otras monedas también sufrieron bruscas oscilaciones respecto del dólar. Lo concreto es que no existe ningún otro signo monetario con el prestigio de 233 años de mayor estabilidad, afianzado por el más creativo y extendido sistema financiero institucional y de empresas privadas, con el respaldo de un Estado responsable ante su ciudadanía y las Fuerzas Armadas más poderosas del planeta.

1/9/09

CONFERENCIA
Evolución de los marcos regulatorios
e institucionales de telecomunicaciones
Organiza CIIMA/ESEADE
Dr. Juan Rogers, Profesor Asociado de Políticas Públicas, Director de Research Value Mapping Program, Director de Masters Programs, School of Public Policy Georgia Institute of Technology Atlanta.
Moderador: Dr. Enrique Blasco Garma,
economista del CIIMA-ESEADE
Evolución de los marcos regulatorios e institucionales de telecomunicaciones y su efecto sobre el desarrollo tecnológico y empresario del sector informático. Se cubrirá la interacción entre la regulación en las comunicaciones desde la década del 50 hasta nuestros días y el desarrollo de la infraestructura informática resultante.
Viernes 4 septiembre 13:00 hs
Entrada libre ESEADE Uriarte 2472 Ciudad de Buenos Aires tel 4773 55825

25/6/09

EE.UU. se empobreció más que lo anunciado

Por Enrique Blasco Garma
Ambito Financiero, 25 de Junio de 2009

El PBI de Estados Unidos alcanzó su máximo esplendor, 11.727 billones (millones de millones) de dólares al valor de 2000, en el segundo trimestre de 2008. La medición para el primer trimestre de 2009 dio 11.354 billones, en dólares de igual poder adquisitivo. Una contracción del PBI en términos reales de casi 374 billones de dólares de 2000, bastante superior al valor completo del PBI argentino de un año. Una pérdida del 3,2%, en tres trimestres. Desde que se iniciaron las series trimestrales del PBI, en 1947, nunca hubo mayor caída porcentual, en el lapso de tres trimestres. El registro del segundo trimestre de 1958 es ligeramente más leve. En la muy grave crisis de 1981/82 se llegó a perder el 2,3% en tres trimestres. Estamos entonces ante la más grave pérdida de riqueza desde la Segunda Guerra Mundial.
Pero eso es apenas la punta del iceberg. La medición oficial revela sólo una porción de la pérdida de riqueza sufrida.
En rigor, el PBI debería medir la creación o destrucción de riqueza del conjunto de los habitantes. Para lo cual habría que considerar la variación en el valor de los patrimonios de los habitantes. Porque la verdadera creación de riqueza es el aumento, o disminución en este caso, del valor de los patrimonios conjuntos de los habitantes más el consumo que realizan (la parte de la producción que no se incorpora a los activos). El método tradicional no lo incorpora pues los activos no parecían tan relevantes cuando se comenzaron las mediciones del PBI.

Variación de patrimonios
La Fed publicó la semana pasada la variación de patrimonios en el primer trimestre de 2009. En los tres trimestres comentados, la reducción alcanza a 8,95 billones de dólares. En ese lapso, el consumo privado sumó 7,5 billones y el gubernamental, 2,2 billones; el consumo agregado totalizó 9,7 billones. La verdadera creación de riqueza en esos tres trimestres fueron los 9,7 billones de consumo (producción destinada al consumo), menos la reducción de patrimonios comentada de 8,95 billones. Entonces, la verdadera creación de riqueza fue de apenas 0,7 de billón de dólares, en el lapso de los últimos tres trimestres. En términos anuales, ello equivale a 0,9 de billón, en vez de los 14 billones del método tradicional, a precios corrientes.
La destrucción de riqueza fue tan severa que casi niveló toda la creación de valores. Por eso, el verdadero PBI fue menos del 6% de la cifra declarada. En esas circunstancias no debe sorprender que aumente el desempleo, y caigan la producción y el comercio. Estas consideraciones muestran la relevancia de los activos y lo errático de presentar cifras del PBI aisladas de los cambios patrimoniales. La desconfianza y el desconcierto mayores, propios de la crisis, destruyeron casi tanto como lo aportado por la producción, durante los últimos tres trimestres (tercero y cuarto de 2008 y primero de 2009).
No hay duda, los EE.UU. se empobrecieron más que lo anunciado y el PBI debiera medirlo. El verdadero PBI se redujo a apenas una fracción de lo medido por las cifras oficiales del Bureau of Economic Analysis. Para obtener un cuadro completo se necesita sumar la información brindada por la Reserva Federal, de flujo de fondos y variación de patrimonios.
Esta comprobación destaca un aspecto fundamental de la economía. Las instituciones generan confianza y motorizan riqueza al definir el valor de los activos. No sólo en las fábricas y los campos se crean empleos y valores. Las instituciones son las más colosales generadoras de riqueza, pues especifican los derechos de decisión, los poderes individuales.
Las naciones avanzadas lo son porque fueron encontrando sistemas más eficaces para definir los poderes o derechos individuales de decisión, los derechos de propiedad.
Dentro de una estructura institucional, el sistema financiero es un fundamental creador de riqueza. Cuando los bancos se debilitan, la riqueza se destruye; cuando ganan certeza, los activos se valorizan y la riqueza se multiplica, incentivando mayor producción.
En su sentido más amplio, el sistema institucional abarca todo lo que sostiene la confianza. A los entes reguladores, al Gobierno, la Justicia y el Congreso, pues afectan la creación de valores y determinan propiedades privadas.
Las medidas de los gobiernos de las naciones más avanzadas se enfocaron en restaurar la confianza y el crédito. Apuntalaron la valorización (hasta ahora, frenando la depreciación) del conjunto de los patrimonios. Cuando los activos se valoricen, aumentarán los incentivos para producir esos bienes y contratar personal.

17/6/09

¿PORQUÉ LA ARGENTINA SE CONVIRTIÓ EN UN PAÍS POBRE?

Por Enrique Blasco Garma, economista del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (CIIMA/ESEADE)
Diario Perfil, domingo 10 de mayo de 2009

Desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, fuimos una nación próspera, de las más ricas del mundo. Desde entonces, retrocedimos mucho. Ahora, nuestro ingreso (8.150 dólares por habitante) es inferior al promedio mundial (9.150 dólares) y muy por debajo de las naciones prósperas (50.000 dólares). La conversión de Argentina en un país pobre indica que tomamos malas decisiones. Y el país se rezaga. El problema es desentrañar la causa. Echar culpas al extranjero o enemigos internos no ayuda.
En una investigación para la Fundación Zorraquín, encontré que la estructura de las informaciones para la toma de decisiones está muy distorsionada, en Argentina. Para entender la cuestión: la productividad de los habitantes de una nación depende de la estructura de decisiones individuales, en un contexto social. Ahora bien, el proceso decisorio es muy complejo. Cada mente capta determinados datos con preferencia sobre otros. Por eso, es muy importante que existan reglas estables y conocidas por todos. Así podemos entendernos y coordinar nuestras actividades en forma eficaz. Un idioma, un juego, el futbol, consisten en normas y procedimientos para aplicarlas. Las reglas reservan espacios de actuación individual y son necesarias pues los actos de terceros inciden sobre el resultado de nuestras decisiones. Por ejemplo, el tránsito de vehículos puede estar trabado, por otros autos, obras o piqueteros; progresamos en la medida que dicho tránsito esté despejado de obstáculos innecesarios. Del mismo modo, un ladrón o un gobierno que impone un tributo sorpresivo alteran el producto de nuestras decisiones. El progreso económico es consecuencia de la coordinación de las actividades, superando conflictos y encontrando beneficios recíprocos. Como una orquesta, requiere normas estables para enfocar las decisiones personales en mejorar el resultado.
Las reglas estables son el basamento de la sociedad, porque las decisiones individuales son interdependientes. Sin embargo, la práctica nacional ha sido no venerar la estabilidad ni el cumplimiento de las normas, sin importar de quien se trate. El fútbol se popularizó en el mundo porque la FIFA hace cumplir las normas, estables en todas partes, sin privilegios ni discriminaciones. Todos juegan con las mismas reglas.
El conocimiento da poder. Las sociedades pobres sufren de incertidumbre, ignorancia. Anticipar los posibles actos de quienes pueden afectarnos mejora nuestras capacidades. Las decisiones se nutren de conocimientos, que permiten mejorar los resultados obtenidos. Las personas deciden en base a la información disponible. Si es incierta, porque determinados funcionarios o personas, al margen de las normas, pueden interferir, las decisiones serán pobres y poco productivas. Las sociedades prósperas se caracterizan por reglas estables e información cierta.
En Argentina, la información está deformada por varias razones. Los funcionarios disfrazan los datos (INDEC y otros entes). Además, la información es equívoca, porque las normas tuercen la realidad: tanto las retenciones agropecuarias como los precios de energía señalan beneficios privados inferiores a los sociales. El productor recibe un ingreso mucho menor a las ventajas sociales de su actividad. Encima, los cambios imprevistos de normas alteran las expectativas. Consecuencia: se invierte menos. Empresarios agropecuarios emigran a Uruguay o Brasil. El Banco Central reconoce se fueron del país 21.000 millones de dólares, en 2008. Las capacidades se desperdician y Argentina se rezaga.
Al variar las normas, se altera la estructura de decisiones. El poder ejecutivo tiene tanto poder que el pueblo queda desapoderado. Las decisiones que más pesan están concentradas en pocos. La población es pobre; no los dirigentes.
El camino para el progreso no está en la declamada redistribución del ingreso, si no en afirmar los derechos individuales y la calidad de la información. Ningún programa de desarrollo debiera obviar el fortalecimiento de la justicia y la transparencia de las informaciones.
Concluyendo: el problema es la calidad de las decisiones individuales. Los ingresos son bajos porque la información con la que se decide es incierta y distorsiona los beneficios para la población. El proceso decisorio es pobre y los resultados están a la vista. Debemos cambiar la estructura de informaciones y toma de decisiones para volver a ser una nación próspera.