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11/3/09

LAS MEDIDAS PARA SUPERAR LA MAYOR CRISIS DESDE 1930

Enrique Blasco Garma

La crisis financiera actual es la más grave desde 1930, que provocó la mayor desocupación en la historia moderna y un largo período de retroceso. Comenzó en EEUU y se desparramó por el planeta, con graves consecuencias políticas, sociales y económicas, el ascenso de Hitler y la II Guerra Mundial.
En la crisis actual, estimaciones iníciales de quebrantos de hasta 500.000 millones de dólares, que parecían siderales, son rebalsadas sin que se conozca la cifra final. El FMI estimó, hace tiempo, un quebranto total de 1 billón de dólares y otros analistas hablan de 2 a 3 billones de dólares. Tales pérdidas reducen los patrimonios y ponen en peligro los niveles de vida de toda la humanidad. Porque los negocios exigen pagos y cobros, confianza en el cumplimiento de contratos y expectativas. Para desarrollar esa confianza y facilitar los pagos, evolucionaron las instituciones financieras, entes rectores y de control. Cada transacción económica tiene un costado financiero. Un pago o cobro, presente o futuro. La especialización y la competencia, que posibilitaron el progreso de la humanidad, son posibles en tanto existan seguridades de pago y colocación de títulos financieros. Sin un sistema crediticio avanzado, la economía y el bienestar mundial quedarían gravemente disminuidos. Los argentinos comprobamos las pérdidas y desazones que origina la ruptura de los contratos financieros muchas veces y, con inusitada gravedad, en 2002.
Las transacciones de bienes y servicios que generan riqueza y empleo descansan en una estructura financiera, un edificio de promesas y contratos interconectados. La crisis actual está desnudando falencias, supuestos desmentidos, cláusulas inciertas, de tal gravedad que la estructura general queda seriamente dañada. Una característica del sistema financiero es su interdependencia o gran conectividad. El quebranto de una entidad resquebraja la confianza en las demás, induciendo retiros de fondos que debilitan a las solventes y dan lugar a ciclos contractivos, desconfianza y pérdidas.
Es imperioso reparar la estructura para que las economías de todo el planeta funcione a buen ritmo. La reparación exige talentos, conocimiento y recursos que obtendrán quienes sepan generar la confianza que está faltando. El gobierno y contribuyentes norteamericanos están comprometiendo pagos por cientos de miles de millones de dólares, cuando el déficit fiscal está aumentando, desde 162.000 millones de dólares anuales, en septiembre 2007, a 370.000 millones a agosto 2008 y una proyección cercana a 500.000 millones en 2009, antes de las asistencias a financieras. A ese monto se la añaden 400.000 planeados para atender a los fondos mutuos. Además, la Fed ha establecido ayudas financieras para Freddie Mac y Fannie Mae, para AIG, líneas de crédito con otros bancos centrales, y otras varias asistencias. Al concretarse, tales programas aumentarán la deuda pública considerablemente.
La economía de EEUU genera unos 15 billones de dólares anuales y los demás países avanzados otro tanto. Con un sistema financiero dañado, la generación de riqueza, el ingreso de la gente, caería dramáticamente. Tenemos mucho que perder, todos los años, durante muchos años, si no se aciertan soluciones. La decisión es acordar recursos importantes de una vez para salvar ingresos durante muchos años. Luego habrá tiempo para revisar decisiones, proponer adecuaciones y castigar actos desaprensivos o deshonestos.
La otra opción es la de Sansón, que se derrumbe el templo aunque todos perezcan.

28/10/08

WALL STREET JUNTO A MAIN STREET . ¿PORQUÉ HAY QUE SALVAR AL SISTEMA FINANCIERO?

Enrique Blasco Garma
Las crisis del crecimiento son de varias clases. Las del sector real, por ejemplo la invención de la electricidad fundió a los fabricantes de velas. Tales acontecimientos empobrecen a unos, pero el conjunto gana; y tanto más cuánto más rápida la reconversión. Por eso, no es bueno socorrer a los fabricantes de velas o de las actividades desplazadas por nuevos descubrimientos.
Las crisis financieras son diferentes. La pérdida de confianza en las entidades financieras causa una pérdida de riqueza general. Al dañarse el sector financiero, los negocios se reducen, la gente gasta menos y la mayoría sufre.
Existe una incomprensión popular del tema financiero. Oponen Main Street - el honrado hombre común y trabajador - con Wall Street - el astuto operador que lucra con papeles y exprime a los deudores. Esta confusión es generalizada. Nos hablan del “modelo productivo” y las ventajas de desendeudarse. La actividad financiera solía reservarse a minorías étnicas, religiosas o extranjeros. Los préstamos no crean riqueza, según filósofos y religiones. Las cosas que la gente necesita están en los productos del campo y las fábricas, máquinas, obras, bienes concretos, no en papeles.
No obstante, las sociedades progresaron a medida que el trueque fue reemplazado por los instrumentos de crédito. Y que las transacciones financieras se hicieron más confiables y enfocadas en los deseos y capacidades de la gente. En el mundo moderno cada transacción tiene una pata financiera, por lo menos. O bien se intercambia un bien real por un activo financiero, o se negocian dos títulos de crédito. ¿Porqué? Los esfuerzos humanos son tanto más productivos cuánto mejor coordinados. El sistema financiero es un sistema de contratos para coordinar los deseos individuales con las posibilidades productivas.
Las sociedades primitivas, los países emergentes, no tienen estructuras financieras desarrolladas. En contraste, las naciones ricas lo son en la medida de sus entidades crediticias. Producen más riqueza porque sus actividades están más enfocadas en aprovechar las ventajas productivas para satisfacer las demandas de la población. El sistema financiero integra la estructura institucional que valoriza los derechos individuales de decisión y aumenta la riqueza. Las naciones más ricas tienen las estructuras financieras más desarrolladas.
Otra característica del sistema financiero es su alta interconectividad. Créditos y débitos recíprocos son la contracara de muchas transacciones. Si una entidad quiebra, las demás sufren quebrantos. En ese evento, los ahorristas no saben qué suceda y retiran sus fondos, sin mucha información, provocando nuevas pérdidas. Se retrae el crédito y la demanda, impactando los precios relativos y rentabilidades. En EEUU, la retracción crediticia contrae la demanda de viviendas, reduciendo sus valores, lo cual deteriora las garantías y lesiona los patrimonios de bancos e individuos. Impulsando, a su turno, una nueva ronda de pérdidas recíprocas. Las casas, los activos, valen en tanto exista una estructura de contratos que le de sustento. Ese es el rol del sistema financiero. Si las entidades financieras quiebran, toda la estructura económica se resiente. Las actividades pierden coordinación, el valor de los trabajos se deteriora, la gente se empobrece.
El hombre de Main Street necesita de Wall Street para sostener su bienestar. En estas circunstancias, el primer paso es restablecer el normal funcionamiento de la estructura financiera, inyectando toda la confianza necesaria lo antes posible y de la forma más contundente posible. De otro modo, Main Street sufrirá pérdidas que se podrían haber evitado. Las sanciones a las malas prácticas y operadores vendrán luego.

17/9/08

Crisis Financiera

BG COMENTARIOS DEL DIA
17 de septiembre de 2008

La Fed otorgó una línea de crédito de 85.000 millones de dólares a AIG, a un costo de 850 pb+Libor, a cambio de 79,9% del paquete accionario. AIG es la mayor aseguradora del mundo. La diferencia con Lehman es su mayor inserción en crédito de consumo, fondos comunes y de pensión, garantías de bonos municipales y una red mundial que abarca a más de 100 países. La Fed opinó que los costos de una caída desordenada de AIG excederían los riesgos del apoyo.
Una duda es las repercusiones de la caída de Lehman sobre los tenedores de bonos y obligaciones no garantizadas. Lehman denunció activos por 639.000 millones de dólares y pasivos por 613.000 millones de dólares. Los acreedores sin privilegio pueden perder todos; los que tienen garantías podrían recuperar 30%. Hay una larga lista de bancos, entre sus acreedores, incluyendo muchos japoneses. Otra incógnita es si el sistema financiero podrá proveer los fondos y garantías para reemplazar el rol de Lehman en el mercado de créditos derivados, que supera los 60 billones de dólares. En respuesta, los bancos más activos establecieron un fondo de 70.000 millones de dólares.
La Fed aumentó las líneas de crédito a los bancos y operadores y rebajó la calidad de las garantías exigidas. Lo mismo están haciendo los principales bancos centrales de todo el mundo. Los spread están subiendo y son varias las entidades en riesgo inminente, como WaMu, la mayor financiera de ahorro y préstamo para la vivienda. Gran parte de los bancos y principales actores financieros mantienen fuera de sus balances activos deteriorados.
Las repercusiones de las quiebras y pérdida de calidad crediticia se extienden por todo el planeta. Las bolsas pierden todo lo ganado en los últimos dos años. Sin crédito, los negocios se traban, la economía se detiene. Los países emergentes tienen estructuras financieras más débiles y la Argentina no se sustraerá del terremoto financiero.
Las líneas de crédito otorgadas por las autoridades norteamericanas se reflejarán en el déficit fiscal y el endeudamiento del gobierno. El déficit del gobierno federal pasó de 162.000 millones de dólares, en septiembre 2007, a 370.000 millones en agosto 2008 y se proyecta en cerca de 500.000 millones para 2009, antes de estas asistencias. La deuda pasaría de 38% del PBI, en 2008, a 40% en 2009. Las pérdidas que resulten de la liquidación de los activos de los fallidos engrosarán la deuda pública. Los quebrantos incluyen a bancos de EEUU, Europa, Asia y el resto del planeta.